Lansberg·Gersick & Associates
Advising the world's leading family enterprises

FASE I: Auditoría de Continuidad

Nuestra modelo insignia de diagnóstico empresarial

La principal preocupación de la mayoría de los dueños de las empresas familiares es la continuidad. Luego de toda una vida de esfuerzos para lograr competitividad y crecimiento, consideran que la transferencia de una empresa en buenas condiciones operativas y financieras a sucesores que estén listos y dispuestos a asumir su dirección es el reto más importante y, quizás, aterrador que puedan enfrentar.

Una buena planificación requiere información de calidad. La Auditoría de Continuidad de LGA es un proceso de diagnóstico que hemos desarrollado para sacar a flote los datos esenciales necesarios para guiar una planificación integrada. En esencia, esta auditoría es una evaluación del grado de preparación que existe en que cada uno de los tres subsistemas: (empresa, propiedad y familia) para coadyuvar a la continuidad de la empresa familiar como un todo.

Para llevar a cabo este proceso, nos valemos de un conjunto de herramientas de diagnóstico que hemos desarrollado y validado durante años,  sin embargo, cada auditoría se ajusta a la medida de las necesidades particulares de cada cliente, y concluye con una serie de recomendaciones, así cómo de una discusión con los involucrados, en torno a cuáles deberían ser las prioridades para llevarlas a buen término.

La auditoría es supervisada por un equipo de consultoría de LGA, el cual trabaja estrechamente con el liderazgo de la empresa familiar –por lo general a través de un coordinador o de un comité directivo de la familia. Nuestro equipo analiza los siguientes aspectos:

  • Desempeño operativo y planes estratégicos al momento de la realización del estudio,
  • Desarrollo profesional de los principales líderes del futuro,
  • Estructuras de gobernanza familiar (juntas directivas, fideicomisos, consejos y asambleas), y
  • La capacidad para una gestión de la riqueza, planificación patrimonial y filantropía efectiva.

Generalmente, una auditoría lleva entre 2 y 6 meses. El resultado de una auditoría es un detallado plan para el futuro, con una plan específico para guiar a la familia hacia la Fase 2: Diseño y ejecución.